sábado, 31 de enero de 2009

Viernes 23 de enero de 2009: ¿Paseo en bici? ¿Lluvia? ¿Exámenes? NO, ACEQUIAS





Día de estudio, toda la mañana en la biblioteca ¿¿¿demasiado aburrido no??? ¿Y por qué no salir a dar un paseíto en bici? Un día perfecto, un poco nublado pero aceptable para coger la bicicleta. Solventamos pequeños problemas técnicos; bici en desuso desde hace 5 meses, pinchazo en rueda delantera, falta de zapatillas con calas, imposibilidad de cambiar pedales…Anocheciendo a las 6 de la tarde, ¿para que salir por la mañana? Mejor a las 16.45, para que así Jara se lleve su frontal y pierda el tiempo haciendo fotos para que nos caiga la noche encima y poder encenderlo… (Al final no lo consiguió).
Ah! Se me olvidaba comentar que entre tanta perdida de tiempo entre problemas mecánicos a lo que salimos de casa ya estaba lloviendo, pero no pasa nada, seguimos adelante! Paseíto por Salas, entre lluvia, charcos, barro y risas… Llegamos a Tierz. ¿Desvío hacía Quicena para bajar el Quinto Estrecho “Ancho Estrecho”? ¿Por aquí acortamos verdad? Oh!sisi, vamos a cruzar estos campos embarrados entre la lluvia que llegaremos antes…Nunca había visto tantas modalidades de levantamiento al hombro de bicicleta! Pero y estos campos ¿A donde dan? Mmmmm que bien huele! Para que cruzar campos o caminos! Mejor vamos por la acequia. Total, de la lluvia íbamos tan caladas que nos daba igual mojarnos un poquito más los pies con esa agua de o´demierda. Por fin encontramos un camino! No era el que buscábamos pero bueno, de regreso a casa porque la noche se echa encima y lo último que queremos es que Jara saque su frontal.
Llegada a Huesca. La cuestión es que aquí no acaba la historia…entre tanto pasamos por enfrente del Pabellón Río Isuela camino al Colegio Mayor para dar un manguerazo a las bicis asquerosas repletas de barro. En ese preciso instante, Miren rompe la cadena ¿Por quinta vez? (jajaja, cómprate otra bici…). No tenemos tronchacadenas así que se nos ocurre la brillante idea de acudir a pedir la ayuda de la segurata loca del pabellón, la cuál estaba situada en la puerta del almacén con tres cristaleros, uno de ellos pastillero y del cuál Jara quedó prendada. Nos ofrecen herramientas a tropel. Mientras Miren arregla su cadena, Jara sujeta una bolsa (función muy importante) y yo, bajo la lluvia sigo encima de mi bici, ante la imposibilidad de sacar la cala del pedal y el pie de la zapatilla (problemas técnicos de nuevo). Así que la segurata loca intenta sacarme la zapatilla con un alicate. Me dio bastante miedo asi que pensé que lo mejor era dejar la zapatilla donde estaba, más tarde ya buscaríamos otra solución…, por lo menos conseguí sacar el pie de la zapatilla y quedarme descalza con esos calcetines mugrientos por el agua turbia de la asquerosa acequia. Por fin Miren arregla su cadena. Entre tanto Jara ya había tenido una profunda conversación con el cristalero pastillero y la despedida fue muy emotiva, con guiño de ojo incluido.
Hasta aquí una gran historia. Al fin conseguimos lavar las bicis, sacar la zapatilla del pedal, y lo más importante llegar enteras a casa. Muy sucias, pero vivitas y coleando, a la espera de la siguiente excursión.
Autora: Marta

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